Como todo en esta vida, una cerradura, también tiene un tiempo de uso, después del cual empezará a dar problemas. Hoy os traemos algunos consejos sobre cómo alargar este tiempo, ya que normalmente una cerradura no es algo que tengamos en consideración a la hora de los cuidados o mantenimientos que solemos hacer en el hogar.
Una cerradura sufre mucho uso, con lo cual el desgaste al que está sometida es alto. Aunque no nos lo parezca, pero son varias veces al día las que abrimos a cerramos la cerradura, y así día tras día, mes tras mes, año tras año, hasta que un día deja de funcionar correctamente.
Para evitar esto deberíamos habituarnos y que por lo menos una vez cada 6 meses le prestemos un poco de atención. No nos quitará mucho tiempo y podemos alargar la vida de nuestra cerradura.
Uno de los síntomas de que va llegando la hora de pararnos y prestarle un poco de atención es aquel día que llegamos y comprobamos que nuestra llave no gira bien, o que se atasca al sacarla de la cerradura, esto se debe a que no están bien engrasadas.
Lo primero que debemos hacer es lubricar la cerradura, para ello nada mejor que usar el Grafito en Polvo (lo puedes encontrar en cualquier ferretería), no lo compres en spray, es mucho más eficaz el producto en polvo. Se trata de un lubricante de color gris oscuro y brillo metálico y se presenta en recipientes con una boquilla alargada para facilitarnos la utilización de este.
Os dejamos también un truco para aquellos más mañosos, es tan sencillo como coger un lápiz (la mina de éstos contiene grafito) y frotarlo repetidamente con la llave, después introducir la llave en la cerradura con cuidado y girar varias veces, lo que hará que el grafito se reparta por la cerradura. A que es fácil?
Otra opción que también se puede usar para el mantenimiento de una cerradura es usar aceite de vaselina o grasa especial para cerrojos, pero este método es bastante más complicado y normalmente hay que dejarlo para profesionales, ya que aquí hay que desmontar la cerradura y aplicarlo por dentro.
Tampoco debemos olvidar la limpieza de las cerraduras, hay que emplear un paño ligeramente humedecido y evitar los disolventes u objetos afilados, ya que podrían destruir la capa protectora de las cerraduras.
Un último consejo y que también hay que tener en cuenta es a la hora de hacer un duplicado de una llave, procure que ésta haya sido bien cepillada, ya que de lo contrario, si queda alguna partícula de latón (material del que están hechas las llaves) se puede arañar y por consiguiente estropear la cerradura.