El oficio de cerrajero no es algo nuevo, se remonta a muchos años atrás.

En sus inicios este oficio no se conocía como cerrajería, se le conocía como herrería. Por eso esta profesión va de la mano de la forja, a través de la cual se empezaron a realizar las primeras cerraduras.

No podemos daros una fecha exacta de cuando se inventó, puesto que no hay referencia alguna, en cambio sí podemos afirmar que los chinos y los egipcios fueron de los primeros en usarlas. Debido al éxito que tuvieron las primeras cerraduras rápidamente se empezó a extender a otras culturas como los griegos o asirios.

A partir de aquí comenzó la evolución de la cerradura hasta llegar a lo que hoy en día conocemos y con el afán de hacerlas más fuertes y seguras.

¿Qué tipos de cerraduras había en la antigüedad?

En esta época nos encontrábamos principalmente con dos tipos de cerraduras, las de madera y las de hierro.

Las de hierro eran utilizadas únicamente por la clase social más alta, los ricos. Eran mucho más seguras que las de madera. Las cerraduras de madera las utilizaban los pobres y clases sociales más bajas.

Hasta que no llegó a los romanos no sufrió un cambio, la reinventaron y consiguieron hacerlas más seguras. Estas cerraduras ya tenían lo que se conoce como “vuelta de llave”. En su época lo más en cuanto a alta seguridad.

A partir de aquí la cerradura empezó a tener un papel fundamental en la sociedad de aquella época. Cuanto más vistosa era la cerradura mayor clase social tenía la familia que residía en esa casa. El valor económico de una familia se podía medir por la clase de cerradura que tenían, de ahí que los cerrajeros se tuvieran que convertir en diseñadores.

Desde este momento siguió evolucionando, algunas de las fechas más reconocidas son:

1877, donde Roberto Barron inventó la cerradura de doble vaso.
1784, José Bramah inventó la cerradura de seguridad “resorte”. Este sistema resultó infranqueable durante 60 años, hasta que Alfred Charles consiguió abrirla.
1818, Jeremiah Chubb inventó la cerradura con detector.
1848, Linus Yale inventó la cerradura del vaso del perno.
1857, James Sargent inventó la cerradura de combinación de llave cambiable, que fue usada hasta 1873, donde la sustituyó la cerradura del tiempo.
1916, Samuel Segal inventó la cerradura Jemmy prueba, la primera cerradura que permitía cerrar desde el interior de la vivienda.
1921, Harry Soref inventó la cerradura Master Lock Company.

Y así es como hemos ido evolucionando a lo largo de los años hasta llegar a las cerraduras que conocemos hoy en día.

La importancia de los cerrajeros

Los cerrajeros han tenido un papel muy importante a lo largo de su andadura, desde siempre su labor ha sido la de proteger los bienes de otras personas frente a los ladrones.
Se sabe que trabajaron para grandes reyes y que tenían que hacer juramentos que los obligaban a que bajo ninguna circunstancia darían a nadie una llave que permitiera abrir una de sus cerraduras. Este juramento lo hacían a sabiendas que si lo incumplían estarían castigados con la pena de muerte.